¿Debería llevarse a cabo la desextinción de especies? ¿Es posible?

¿Cuántas veces has visto en obras de ciencia ficción que un grupo de científicos revivan alguna especie que desapareció hace mucho tiempo y eso tenga unas consecuencias catastróficas? Tengo una certeza del 99% de que ahora mismo debes estar pensando en la conocidísima Jurassic Park, ya sea su versión en libro o película. Pero, volviendo a la realidad, ¿es posible la desextinción de una especie a día de hoy? ¿Debería hacerse? ¿Cúales son los avances logrados en torno a esta materia?

INTRODUCCIÓN

Antes de comenzar a hablar sobre las ideas actualmente existentes alrededor de la desextinción, me gustaría destacar un término importante bastante relacionado: la extinción masiva.

La extinción masiva hace referencia a una extinción terminal (muerte de todos los individuos de una o más especies sin dejar descendencia) en la que se pierden el 10% de especies del planeta en un período de un año o el 50% en un período de 1 a 3 millones de años. De forma natural se pierden de 2 a 5 familias biológicas cada millón de años.

Generalmente se considera que la Tierra ha pasado por 5 extinciones masivas, aunque algunos autores plantean que el número es mayor, pues consideran que la pérdida de biodiversidad en determinados espacios de tiempo podría englobarse dentro de esta clasificación/terminología. Un ejemplo de esto sería la ocurrida al final de la era postglacial, en la cual desaparecieron ciertas especies, como el mamut lanudo y el león de las cavernas.

Se considera que actualmente el planeta está atravesando la sexta extinción masiva, la cual tuvo comienzo a principios del siglo XVI. Desde entonces, más de 300 tipos de mamíferos, pájaros, reptiles y anfibios han desaparecido de la faz de la Tierra. Algunas organizaciones estiman que cada día, en diferentes puntos del planeta, se pierden entre 30 y 159 especies. Por estos motivos, los estudios centrados en la desextinción pueden ser de gran ayuda para parar este desastre, conservar la biodiversidad actual e incluso devolverla a lo que fue muchos años atrás.

Todo esto probablemente te habrá recordado a Jurassic Park, obra en la que revivían dinosaurios a partir del material genético encontrado en un mosquito fosilizado dentro de un trozo de ámbar. Sin embargo, la realidad ha superado a la ficción. A día de hoy, gracias a la revolución creada a partir de ciertas técnicas de ingeniería genética, como el sistema CRISPR/Cas9, se dispone de la tecnología necesaria para hacer esta idea más tangible y poner sobre la mesa ciertas preguntas.

Esquema del funcionamiento del sistema CRISPR/Cas9

 

¿Cómo se desextingue una especie?

Existen tres formas de traer de vuelta a la vida a una especie:

  • Backbreeding. Consiste en el cruce de especies que presenten rasgos similares a los de las extintas hasta crear el individuo que más se parezca al extinto. No se trata de una verdadera desextinción, pero podría ayudar a suplir algunas funciones ecológicas perdidas. En el caso del mamut, los cruces se realizarían con elefantes asiáticos.
  • Clonaje. Se extrae el núcleo de células conservadas procedentes de animales recientemente extintos y son introducidos mediante transferencia somática nuclear en una célula del pariente vivo más cercano. La célula resultante es implantada dentro de un huésped, forzando así su desarrollo embrionario. En este caso sí se lograría una verdadera desextinción si todo el proceso sale bien, pero la técnica estaría restringida a animales recientemente extintos de los que se tengan células bien preservadas con un núcleo intacto, lo cual reduce de forma considerable la lista de posibles especies a desextinguir.
  • Ingeniería genética. Llegados a este punto, la opción más viable es reconstruir el genoma de la especie extinta a partir del de su pariente vivo más cercano. Para ello, se emplearían técnicas de editado genético, como es el caso de CRISPR/Cas9. Estas permitirían intercambiar genes relevantes del individuo extinto por otros del pariente vivo más cercano. En este caso, tampoco se producen copias genéticamente idénticas, sino versiones modernas diseñadas para parecerse y comportarse como sus parientes extintos. Este tipo de técnicas es la que está siendo usada actualmente por los grupos que trabajan en traer de vuelta a la vida al mamut lanudo, pues el hecho de que comparta un 95% de genoma con el elefante asiático la convierte en el mejor punto de partida posible a día de hoy. Las investigaciones de estos grupos están centradas en localizar aquellos genes responsables de establecer las ciertas características fenotípicas claves del mamut, como son la liberación de oxígeno a bajas temperaturas y la generación de dos capas principales, una de pelaje que protege contra el frío y otra de grasa subcutánea que ayuda en el punto anterior (termogénesis) y sirve como reservorio de energía en periodos de escasez de comida.

Teniendo la tecnología al alcance de la mano…

¿Qué especies deberíamos traer de vuelta a la vida?

Dos animales que se encuentran actualmente en el punto de mira por las contribuciones que podrían hacer a sus respectivos ecosistemas son el mamut lanudo y la paloma migratoria. Estos, al igual que los que serán revividos en un futuro, han sido escogidos por los respectivos grupos que los están investigando en base a 3 criterios planteados por Douglas McCauley, un biólogo conservacionista y ecólogo, profesor de la Universidad de California. Dichos criterios se basan en que la especie:

  • Presente funciones únicas que afecten al ecosistema en el que se localiza
  • Se haya extinguido recientemente
  • Pueda restaurarse a niveles de abundancia suficientes como para restaurar de manera significativa la función que llevaba a cabo

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En concreto, George Church, investigador líder en los trabajos realizados en torno a la desextinción del mamut lanudo, plantea que traer de vuelta a estos gigantes podría ayudarnos a convertir la tundra ártica de nuevo en los prados que existieron durante la última edad de hielo y, como consecuencia, combatir y enlentecer el cambio climático.

La función única que esta especie realizaba estaba basada en la simbiosis existente entre ella y el pasto característico de la tundra ártica. Este último se caracterizaba por presentar un rápido crecimiento y servir de alimento a las poblaciones de herbívoros localizadas en la tundra ártica, logrando un aumento del número de individuos de las mismas. A su vez, estas especies se encargaban de eliminar los competidores directos del pasto ártico: musgos, arbustos y árboles principalmente. De esta forma, gracias a su rápido crecimiento, el pasto lograba extenderse por toda la tundra ártica, creando así un ecosistema que se propagaba por gran parte de Europa, Rusia, el norte de Asia y Canadá.

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Pleistocene ParkActualmente, un pequeño grupo está trabajando en la restauración de esta función y del ecosistema ártico, así como en la mitigación del cambio climático, mediante la reintroducción de herbívoros en el Pleistocene Park, una región localizada en la República de Sajá, al noreste de Rusia, y la recuperación de los prados de alta productividad. Principalmente trabajan en la reintroducción de grandes herbívoros, como alces, bueyes, yaks, renos… De cara al futuro, sus perspectivas consiste en la introducción de nuevas especies, tanto herbívoros (bisonte americano) como depredadores para lograr mantener un ecosistema estable. Si en algún momento se lograse desextinguir al mamut lanudo, esta región sería un buen primer ecosistema en el que introducir esta especie.

La restauración del mamut lanudo y de los ecosistemas de pastoreo de alta productividad tendría efectos muy beneficiosos sobre la situación actual del planeta. que en concreto serían:

  • Absorción del CO2 por parte de las raíces del pasto generado ⇒ Descenso del cambio climático
  • Mantenimiento del permafrost congelado ⇒ El carbono presente bajo del mismo no es accesible a los microorganismos, por lo que no es metabolizado y liberado en forma de CO2, contribuyendo así al descenso del cambio climático. Bajo el permafrost se encuentran dos veces más cantidad de carbono en riesgo que en todos los bosques del planeta, de ahí la importancia de lograr mantenerlo.
  • Efecto Albedo. La ayuda en la lucha contra el cambio climático que sería proporcionada en los puntos anteriores contribuiría a luchar también contra el calentamiento global. De esta forma, el mantenimiento de la nieve en la tundra ártica, la cual cubriría la vegetación gracias en parte a los grandes herbívoros, sería la responsable de generar el efecto albedo. Dicho efecto consiste en el mayor reflejo de luz (85-90%) que se da cuando una superficie está cubierta de nieve. En ausencia de nieve, el reflejo de luz es 4 veces menor, descendiendo hasta el 20%. Un mayor reflejo contribuye, por tanto, al descenso del calentamiento global, pues solo entre el 10-15% de la radiación incidiente es absorbida por la superficie.
 

DEBATE

Llegados a este punto todo suena muy bien, por lo que  deberíamos llevar a cabo la desextinción de todas las especies posibles, ¿no? Bueno, eso sería lo que diría alguien que estuviera totalmente a favor. No obstante, ¿hay razones para estar en contra? Como todo en la vida, es una cuestión gris y con matices, veamos…

 

1. Efectos sobre el ecosistema

La introducción de una nueva especie dentro de un ecosistema puede tener efectos positivos o negativos. Son numerosos los ejemplos existentes de cada lado, pero centrémonos en uno para cada bando:

  • bufoinvasion
    Expansión de las poblaciones de sapo de caña (1940-1980)


    Sapo de caña, Australia. En 1935, esta especie fue introducida desde Sudamérica para controlar las poblaciones de escarabajos que asolaban los cultivos de caña de azúcar. No obstante, las poblaciones de este sapo se han expandido de forma masiva, llegando a ocupar más de un millón de kilómetros cuadrados en la zona noroeste del país. Como consecuencia, han provocado una reducción generalizada e importante de las poblaciones de reptiles y marsupiales nativos.
  • Lobos, parque nacional de Yellowstone. ¿Puede un grupo de lobos modificar el curso de un río? Suena imposible, ¿verdad? Pues es más real de lo que parece, siendo una de las consecuencias de la reintroducción de lobos en el parque nacional de Yellowstone. Desde 1872 a 1926, las poblaciones autóctonas de lobo gris del parque fueron erradicadas debido a la caza. Sin embargo, en 1995 esta especie fue reintroducida para tratar de controlar las poblaciones de alces, quienes habían experimentado un gran crecimiento. La presencia de nuevo de los lobos en el parque dio lugar a una gran cascada trófica. Al dar caza a las poblaciones de alces, estas disminuyeron y los valles fueron protegidos del sobrepastoreo que se había estado produciendo. A su vez, la vegetación tuvo un crecimiento considerable, frenando la erosión y atrayendo a nuevas especies, aumentando así la biodiversidad del parque. El freno de la erosión fue un punto clave en la estabilización de los ríos y la creación de nuevos hábitas para la vida silvestre. Te dejo un pequeño vídeo que recoge y resume todos los cambios directos e indirectos que supuso la reintroducción de los lobos en Yellowstone.

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Queda bastante claro que la introducción de una nueva especie en un hábitat requiere un plan riguroso que considere los diferentes efectos que puedan ser ocasionados para evitar un empeoramiento del ecosistema.

 

2. Actividades lucrativas

La desextinción de especies atractivas para la sociedad podría tener como consecuencia la formación de ciertas actividades lucrativas, legales o no, como la creación de zoos o el tráfico de animales. También debería tenerse en cuenta que el proceso de desextinción puede causar sufrimiento al animal como resultado de los procesos utilizados, como la SCNT (altos niveles de deformidad y muerte prematura).

No obstante, muchos de los científicos que se encuentran trabajando en este ámbito, como Ben Novak, han declarado que el objetivo de sus investigaciones giran en torno a la restauración de los ecosistemas donde las especies a desextinguir van a ser introducidas.

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Si todo esto va a desembocar en la creación de un zoo de animales desextintos, entonces será mejor que detengamos el proyecto. El objetivo debe girar en torno a la restauración ecológica.

– Ben Novak

 

3. Leyes y regulación

No obstante, la ausencia de leyes claras con respecto a las especies desextintas puede dar la libertad suficiente a un grupo de personas para que lleve al cabo alguna de las actividades lucrativas mencionadas en el apartado anterior, las cuales tendrían un fin puramente de entretenimiento.

Sin embargo, con respecto a lo dicho anteriormente, cabe mencionar que la ausencia de un objeto legislable explica la inexistencia de una ley que lo regule. Además, cuando estos animales fueran desextintos, la Ley de Bienestar Animal y sus comités institucionales de cuidado y uso de animales limitarían el uso y sufrimiento de los mismos. De forma adicional, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) se encargaría de establecer las medidas necesarias para velar por el bienestar de estas especies.

 

4. Especies en peligro de extinción

La financiación de investigaciones alrededor de la desextinción de ciertas especies podría tener como consecuencia el desvío de los fondos actualmente dedicados a la conservación de las especies en peligro de extinción. Algunos estudios plantean, por ejemplo, que la desextinción de las 11 especies extintas en Nueva Zelanda requeriría sacrificar la financiación destinada a conservar las 23 especies que se encuentran actualmente en peligro de extinción.

Sin embargo, las personas a favor de la desextinción de especies plantean que podría haber suficiente financiación para conservar las especies en peligro de extinción y revivir a las extintas. Para las primeras se podría mantener la financiación pública que actualmente es destinada, mientras que la segunda podría financiarse mediante donaciones (como en el caso de Revive&Restore) o apoyos por parte grupos privados que firmen una declaración de no lucro a partir de los resultados de las investigaciones. Además, las investigaciones en torno a la desextinción podrían ser de ayuda en el descubrimiento de nuevos métodos y técnicas de cara a la conservación de especies en peligro de extinción. 

 

5. Ética y sociedad

Algunos científicos, como Douglas McCauley, no temen a la desextinción y al impacto de las especies extintas, sino a que la sociedad tenga una impresión equivocada acerca de la extinción y dejen de temerla y preocuparse por sus consecuencias. Es posible que la gente cambie su mentalidad y piense que no hay problema en extinguir una especie, puesto que esta podría desextinguirse. Además, ¿no estaríamos jugando a ser Dios?

Mammoth Hunting Illustration

Si bien es cierto que la sociedad podría cambiar su visión acerca de la extinción, es un aspecto que podría solventarse con la suficiente formación científica. Está volviendo a plantearse la misma situación que ya tuvo lugar cuando los transgénicos saltaron a la palestra. ¿Son seguros? ¿Deberían comerciarse? La visión social fue y sigue siendo a día de hoy claramente negativa por la falta de formación científica. Al igual que en el caso de los GMOs, la desextinción de ciertas especies presenta efectos muy positivos para el planeta. También se planteó que al modificar organismos estábamos jugando a ser Dios, pero en el fondo no es más que acelerar una selección de millones de años. Más que jugar a ser Dios estaríamos aumentando la biodiversidad del planeta y enmendando errores cometidos en el pasado, como la extinción de ciertas especies por la caza excesiva de las mismas, tal y como pasó con el mamut lanudo y el dodo.

 

CONCLUSIONES

La desextinción ha llegado para quedarse. Tenemos la tecnología y los medios para hacer esta idea realidad. No obstante, ¿estamos preparados para las consecuencias ecológicas y mediáticas que tendría la desextinción de una especie? Sería otro de los grandes hitos en la historia de la humanidad, aunque es algo que debe estar bien planificado. Dentro de unos años, las pantallas de sus televisiones estarán llenas de noticias acerca de la desextinción de alguna especie, muy probablemente el mamut lanudo y la paloma migratoria. Cuando ese momento llegue, nuevas y complicadas preguntas se pondrán sobre la mesa. ¿Sería ético revivir especies emparentadas con el ser humano, como los neandertales?

 

Espero que os haya gustado la entrada ^_^ Aquí debajo os dejo otras, por si no las habíais leído. También podéis punturar la entrada, dejar alguna sugerencia o pregunta, y compartir la entrada. ¡Muchas gracias por el apoyo! 🙂

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